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Las ciudades más desarrolladas en materia tecnológica como Nueva York, Paris o Tokio han implementado estas soluciones con resultados asombrosos.

Un sin número de alternativas se encuentran al alcance de los dirigentes cuando de mejorar el desarrollo de sus ciudades se trata. ¿Pero son todas las posibilidades una verdadera salida a la congestión social? Los dirigentes alrededor del mundo sin importar el desarrollo de su país enfrentan las mismas problemáticas; la energía, el agua, el transporte, el manejo de los residuos, comercio, turismo y seguridad, son entre muchos otros, los factores con mayor relevancia a la hora de mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos.

En Latinoamérica varias ciudades han dado el primer paso para iniciar con un manejo apropiado de la información. Por Colombia se encuentra Medellín quien logró salir del listado de las ciudades más peligrosas del mundo, pasando del puesto 10 al 49. Con una disminución del 67% sobre su tasa de homicidios. El uso correcto de la información no solo representa beneficios para las políticas públicas, los ciudadanos dan un paso más hacia la paz.

Aquí las 3 razones:

Innovación: El crimen, como las diferentes modalidades delictivas cambian todos los días. Eso lo saben las instituciones que vigilan el orden social. Al igual que la Contraloría General de la República, la Policía Nacional y las diferentes superintendencias han empezado a involucrarse con las tecnologías analíticas. Tomando decisiones precisas a partir de información sólida.

Conocimiento: “Quien tiene la información tiene el poder” una frase que lleva toda la revolución del último siglo. Con una explosión demográfica producto de la migración voluntaria o forzosa identificar factores como ‘dónde, por qué y para qué’ son indispensables, Migración Colombia lo ha comprendido. Informes detallados que reflejen la realidad social marcan la diferencia entre los gobiernos que logran superar las crisis y los que se sumergen más en ella.

Evolución: nuestro presente es producto de las decisiones que tomamos en el pasado, muchas de ellas buenas y otras no tanto. Pero ¿Qué sucedería si desde este momento tomáramos las decisiones correctas? La dualidad entre acierto y desacierto está latente en nuestra cotidianidad. Sí tomamos el café descafeinado o no, o si por el contrario usamos el automóvil como medio de transporte. La estadística nos entrega el poder anticipar y acertar las decisiones que tomamos. Para el caso estatal, elegir entre subsidios o aranceles, arquitectura o movilidad puede ser dramático. La revolución de la información ha llegado, está en nuestras manos cambiar nuestro presente y mejorar nuestro futuro.

Si trabajas con el Gobierno y quieres conocer nuestras soluciones, escríbenos al correo mercadeo@informese.com.co 

REDACCIÓN INFÓRMESE

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