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Por: Sebastián Montañez

La era digital trajo consigo un sinnúmero de oportunidades para todos los sectores dentro del mercado; agilidad de procesos, optimización del tiempo, reducción del gasto, replanteamiento de las estrategias de mercadeo, mejora en la experiencia al cliente, alcance de estrategias hacia públicos objetivos, inmediatez y sin duda alguna, un afán desenfrenado por estar a la vanguardia de las últimas tendencias y a la par de miles de organizaciones a nivel mundial. Hoy por hoy, la tecnología es la principal vía de interacciones de empresas que por medio de transacciones e interacciones a nivel interno y externo se entienden con sus públicos objetivos de forma cotidiana.

«Sin duda alguna, los beneficios que la era digital trajo consigo son cuantiosos y necesarios, por otro lado y de forma inevitable, se debe reconocer que los grandes cambios traen consigo la posibilidad de encarar riesgos aún mayores»

Sin duda alguna, los beneficios que la era digital trajo consigo son cuantiosos y necesarios, por otro lado y de forma inevitable, se debe reconocer que los grandes cambios traen consigo la posibilidad de encarar riesgos aún mayores. La transformación es un proceso de reconocimiento, en este proceso se debe aceptar y reconocer que puede estar mal, o que amenaza vive de forma latente dentro de nuestras organizaciones, así podemos monitorear y crear planes de acción para el cumplimiento de los objetivos a los que queremos llegar.

La visibilización de  los riesgos obliga a la implementación de soluciones o de medidas hacia la prevención de temáticas dañinas y cotidianas, una de las más comunes hoy en día es el fraude; aunque poco visible, siempre está presente y se convirtió en una de las temáticas de preocupación más persistentes en compañías en el mercado a nivel mundial. Los escándalos por corrupción y fraude copan las primeras planas de diarios, noticieros y noticias en redes sociales: anualmente la tasa de interceptación de fraude y corrupción asciende a 2 billones de dólares anuales  a nivel global. Según el mapa de trazabilidad del fraude hecho por Transparency.org, Colombia pierde 15 billones de pesos anuales, equivalentes al 2,6% de su PIB. ¿Organizaciones y compañías son conscientes de las amenazas a las que día a día se enfrentan en materia de fraude?

Usualmente las organizaciones deben hacer frente a fenómenos de fraude que se acoplan de forma ágil y eficaz a su labor diaria o a su idea de negocio. En muchas ocasiones, estas prácticas pasan desapercibidas y durante años se convierten en amenazas invisibles que conviven a diario con la organización y los implicados. Mitigar el riesgo y antelar este tipo de amenazas se ha convertido en un punto central de las directrices de mesas directivas en Colombia; el entendimiento de los riesgos que trajo consigo el boom del fraude propagó la necesidad de acoplar medidas que generen conciencia inmediata y efectiva para la lucha de forma frontal, ágil y eficiente.

«El 39% de compañías del país afirma que han sido víctimas de un delito o pérdida de sus activos económicos por medio de maniobras asociadas con el fraude»

El 39% de compañías del país afirma que han sido víctimas de un delito o pérdida de sus activos económicos por medio de maniobras asociadas con el fraude tanto interno como externo. Las evidencias muestran que en un 52% son los empleados, los que más cometen faltas graves asociadas con delitos y fraude dentro de organizaciones; en Colombia, los perfiles asociados con estas prácticas se asocian en un 34% a directores de cumplimiento, 15% director de recursos humanos, 6% al director financiero, 11% director de auditoría, 8% director de riesgos, 2% director de operaciones, 5% cargos de alta gerencia y 15% para otros cargos, sin embargo, el 68% de los actores externos que cometen fraude a organizaciones nacionales se reparten en perfiles cercanos y activos a la organización: vendedores, proveedores, clientes y ex empleados.

Los caminos que las organizaciones pueden recorrer para la solución de estas amenazas pueden ser  tan comunes como complejos, hoy por hoy, la tecnología es un ariete fundamental en la lucha de temáticas dañinas en contra del fraude. Tanto las soluciones como las problemáticas han evolucionado; actualmente la sofisticación de las prácticas fraudulentas se ha modernizado y han obligado a la tecnología a replantearse y a las compañías a afrontar a gran velocidad dichos cambios y amenazas poco visibles y cambiantes.

«Más del 27% de compañías en Colombia planean adherir a su lucha anti fraude el uso de tecnologías como la Inteligencia Artificial»

El uso de tecnologías para combatir los delitos de fraude está a la orden de las mesas directivas de organizaciones en todo el mundo. Más del 27% de compañías en Colombia planean adherir a su lucha anti fraude el uso de tecnologías como la Inteligencia Artificial para la optimización y la automatización y el hallazgo de comportamientos fraudulentos. Por otro lado, el uso de herramientas tecnológicas  de lucha directa como la confiable  IBM SPSS I2, que permite al usuario identificar patrones de comportamientos anómalos por medio de la visualización de actores al interior y exterior de la organización, son algunas de las apuestas anti fraude que están representando una tendencia continua dentro de las organizaciones que quieren superar estos constantes percances.

Antes de concluir puede detenerse a pensar todas estas variables o comenzar por preguntarse y autoevaluar el rendimiento de políticas antifraude que tiene tu organización: ¿Estoy siendo víctima de fraude? ¿tengo un protocolo para el manejo de estas amenazas? ¿tengo la capacidad y los colaboradores con conocimiento en datos y su manejo para la implementación de tecnología que contrarresten  esta amenaza? Posiblemente, y antes de la implementación de una solución tecnológica podrías pensar en sumergirte en una  introspección del uso y el manejo de los datos y de sus activos al interior de la organización. La investigación profunda, de los perfiles, la realización e implementación de manuales que permita seguir directrices y actuar de forma eficaz son un camino previo a la solución inmediata de tecnología que le permita suplir esta necesidad, el riesgo de fraude no compete solo a los altos directivos, cada pieza de la organización es una parte fundamental en la lucha y la superación de este tipo de temáticas.

 

 

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